El corte perfecto
PARTE 3
El mafioso dio un paso hacia ella invadiendo su espacio personal. Valeria
retrocedió asustada hasta chocar contra el espejo iluminado del camerino. El
hombre sacó una bolsa negra y la arrojó sobre la mesa.
— Ahora póntelo rápido, nos casamos esta misma noche para saldar las cuentas.
Serás mi esposa y la dueña de mi cartel.
De la bolsa salió un vestido blanco horrible y sumamente vulgar. Era una prenda
barata, llena de piedras plásticas y encajes de mala calidad. Quería humillar
públicamente a la mejor diseñadora de todo el país.
El sacrificio más grande estaba ocurriendo frente a mis propios ojos.
Comprendí el rompecabezas completo en una sola fracción de segundo reveladora.
Valeria no destruyó mis amados vestidos por envidia o por odio ciego. Lo hizo
para protegerme de las garras de esta mafia sangrienta.
Ella quería que yo renunciara a la moda para siempre y huyera. Quería que yo
viviera lejos sin reclamar mi herencia multimillonaria y peligrosa. Se estaba
sacrificando a sí misma al infierno para salvarme la vida.
El mafioso salió del camerino riendo a carcajadas muy fuertes y pesadas. Pasó
muy cerca de mi escondite pero no logró verme en la oscuridad. Dejó a Valeria
completamente sola y llorando desconsolada en el suelo frío.
Ella tomó el vestido vulgar de novia con las manos muy temblorosas. Sus sollozos
ahogados rompían el silencio tenso de la pequeña habitación. Sentí que mi pecho
inflamado iba a explotar de dolor y culpa.
Nadie iba a lastimar a mi familia esta noche.
Esta mujer que me humilló frente a todos realmente me amaba profundamente. Me
había amado en secreto desde nuestros lejanos días de universidad pública.
Prefería casarse con un monstruo antes de verme muerto por la mafia.
Pateé la puerta del camerino con todas las fuerzas de mis piernas. Valeria dio
un salto gigante y dejó caer el vestido vulgar al suelo. Sus ojos hermosos
estaban rojos y llenos de lágrimas saladas y amargas.
— ¿Qué demonios haces aquí, Mateo? — gritó ella con evidente desesperación. —
¡Te dije claramente que te largaras a tu casa! ¡Huye de aquí ahora!
No le respondí ninguna palabra inútil y caminé directo hacia su posición. Saqué
de mi bolsillo trasero mis pesadas tijeras doradas de sastre profesional. El
metal afilado brillaba con la luz blanca del enorme espejo.
La revolución iba a comenzar con un simple corte de tela.
— ¡Vete, por el amor de Dios! — me suplicó cayendo de rodillas. — ¡Ese hombre te
va a matar sin piedad!
La tomé firmemente por los hombros delgados y la levanté con fuerza. Sus ojos se
conectaron con los míos buscando una salida desesperada.
— Absolutamente nadie me va a matar hoy, Valeria Navarro. Y tú definitivamente
no te vas a casar con ese maldito animal.
Ella intentó zafarse de mi fuerte agarre con una desesperación muy pura. Yo le
quité el asqueroso vestido vulgar de las manos rápidamente. Usé mis tijeras
doradas y corté esa tela barata por la mitad.
El talento verdadero nunca se rinde ante la adversidad.
Los pedazos de lentejuelas corrientes cayeron al piso como simple basura inútil.
Valeria se quedó paralizada mirándome a los ojos oscuros y decididos. Su
respiración agitada chocaba directamente contra mi pecho que subía y bajaba.
— Siempre te he amado en silencio — susurró ella rindiéndose por fin al destino.
— Lo sé perfectamente — le respondí acariciando su mejilla mojada con ternura. —
Y ahora mismo te voy a demostrar de qué estoy hecho realmente.
Había un último rollo de tela intacta en ese camerino privado. Era un rollo de
seda negra purísima que Valeria usaría después del show. Lo tomé rápido y lo
desenrollé sobre la gran mesa de trabajo.
La magia de Tepito estaba a punto de deslumbrar al mundo.
La miré fijamente a los ojos y le pedí que se quedara quieta. Tomé la seda negra
y comencé a envolver su cuerpo de diosa. Mis manos expertas se movían a una
velocidad verdaderamente impresionante y mágica.
Sin necesidad de máquina de coser, sin patrones previos, solo puro instinto
salvaje. Fui cortando la tela costosa directamente sobre su piel perfecta y
pálida. Puse decenas de alfileres dorados para marcar los pliegues del nuevo
vestido.
Era un diseño totalmente crudo, muy salvaje y lleno de muchísima pasión. Valeria
cerró los ojos dejándose llevar por mi ritmo de trabajo frenético. La tensión
romántica entre los dos era una corriente eléctrica muy palpable.
La venganza perfecta se viste de alta costura.
En menos de diez minutos terminé mi obra maestra más importante. Era el vestido
asimétrico más espectacular que había creado en toda mi vida. Un corte perfecto
y atrevido que resaltaba toda su fuerza interior oculta.
Afuera del pasillo, la música electrónica llegó a su punto más alto. El gran
desfile de "Imperio Navarro" estaba a punto de cerrar su noche. La corrupta
junta directiva y el peligroso mafioso esperaban impacientes en primera fila.
Tomé la mano temblorosa de Valeria y entrelacé nuestros dedos con fuerza.
Salimos del camerino caminando con un paso muy firme y totalmente seguro. Los
fotógrafos rezagados nos vieron pasar y empezaron a tomar mil fotos.
Llegamos juntos a la entrada de la gran pasarela iluminada con neón. Valeria me
miró con un poco de miedo e incertidumbre en el rostro. Le di un beso rápido y
cálido en la frente para calmarla.
El imperio iba a cambiar de rey frente a millones de personas.
Salimos juntos a caminar lentamente bajo los reflectores más brillantes del
lugar. El público entero se quedó en un silencio total y absoluto asombro. Todos
miraban hipnotizados el increíble vestido negro que ella llevaba puesto con
orgullo.
Llegamos justo al final de la pasarela brillante frente a las cámaras de
televisión. El mafioso conocido como "El Alacrán" se levantó de su asiento muy
furioso. Los miembros cobardes de la junta directiva estaban blancos del puro
susto.
Tomé el micrófono del presentador oficial que estaba a un lado del escenario. Mi
voz grave resonó por todos los potentes altavoces del gran recinto abarrotado.
— Muy buenas noches, querido México. Mi verdadero nombre es Mateo Navarro.
El murmullo ensordecedor de la gente llenó todo el lugar de manera inmediata.
— Soy el primer hijo legítimo del señor Roberto Navarro y su heredero
mayoritario. Tengo en mi poder el testamento oficial que lo prueba de forma cien
por ciento legal.
El castillo de naipes se derrumbó con una sola brisa de verdad.
Saqué el documento oficial notariado y lo mostré alto a las cámaras. Los flashes
cegadores de los cientos de fotógrafos iluminaron el papel con muchísima fuerza.
Los miembros de la junta directiva empezaron a correr despavoridos hacia la
salida.
— Como nuevo dueño absoluto de este imperio, tomo mi primera gran decisión
directiva. Toda la junta directiva está despedida hoy mismo por fraude y malos
manejos financieros. Y esa deuda ilegal que contrajeron con criminales no será
pagada jamás.
El mafioso tatuado sacó un arma plateada frente a todo el público aterrorizado.
Apuntó directamente hacia mi pecho con una mirada asesina y llena de odio. Pero
la policía federal ya estaba rodeando el lugar por completo desde afuera.
El abogado fiel había llamado a las fuerzas especiales desde muy temprano.
Decenas de agentes armados entraron rompiendo las puertas de cristal del gran
salón. Arrestaron al peligroso "El Alacrán" frente a todas las cámaras de
televisión nacional.
Se lo llevaron esposado y sometido mientras él gritaba amenazas de muerte al
aire. La pesadilla negra había terminado para siempre en esta pasarela de luces.
El mal había sido erradicado de raíz gracias a un plan maestro.
Valeria me abrazó por la espalda con muchísima fuerza y sin soltarme. Sentí sus
lágrimas calientes de pura felicidad mojando mi camisa de algodón blanco. Me
giré lentamente y la besé con pasión frente a todo el mundo.
Mi madre siempre soñó despierta con verme triunfar de esta manera tan grande.
Hoy no solo recuperé mi herencia millonaria y salvé mi gran talento creativo.
Hoy gané el corazón de la mujer que siempre estuvo dispuesta a dar la vida por
mí.