El código de los muertos
— Descubrí que él vendió mi trabajo a unos inversionistas europeos.
El video mostraba a mi hermano llorando de forma muy desesperada.
— Lo voy a confrontar esta misma noche en la carretera libre.
— Si algo me pasa quiero que el mundo sepa la verdad.
El video terminó abruptamente dejando la pantalla completamente en negro.
Un grito de dolor desgarrador escapó de mi garganta seca.
Me levanté de la silla y pateé el escritorio con furia.
Diego no solo robó el brillante trabajo de mi hermano.
Diego probablemente provocó ese supuesto accidente automovilístico en la carretera.
Asesinó a mi hermano para ocultar su gran fraude millonario.
Y luego me reclutó a mí varios años después del funeral.
Me usó miserablemente para seguir alimentando su falso imperio tecnológico.
De repente escuché tres golpes muy fuertes en mi puerta principal.
Limpié mis lágrimas rápidamente y cerré la computadora de golpe.
Caminé hacia la puerta de entrada con los puños fuertemente apretados.
Abrí la cerradura lentamente y vi a Diego parado justo ahí.
Llevaba un traje italiano de color gris oscuro muy elegante.
Me miró con una sonrisa cínica y sumamente relajada hoy.
— Hola Mateo, vengo a ofrecerte un trato muy bueno y justo.
Entró a mi departamento sin pedir ningún tipo de permiso previo.
— ¿Qué diablos quieres ahora en mi casa pedazo de basura?
Diego sacó una chequera de cuero de su saco costoso.
— Sé que estás muy molesto por lo de esta mañana.
— Pero los grandes negocios son negocios en esta dura industria.
Escribió una cifra en un cheque con muchísima calma y precisión.
— Toma este buen dinero y desaparece de la ciudad para siempre.
Me extendió un cheque por apenas cien mil pesos mexicanos.
Una verdadera miseria por un proyecto valuado en cien millones.
— Si firmas un acuerdo de confidencialidad nadie te demandará jamás.
Lo miré directo a los ojos con un asco muy profundo.
Estaba viendo al frío asesino de mi propio hermano mayor.
Mis ganas de golpearlo hasta matarlo eran casi incontrolables ahora.
Pero sabía que la violencia física no solucionaría absolutamente nada.
Él necesitaba perder todo lo que amaba frente al mundo entero.
— ¿Por qué me hiciste esto a mí después de tantos años?
Pregunté intentando mantener mi voz muy firme y sin temblar.
— Eres un buen técnico pero no tienes visión para los negocios.
Diego caminó por mi pequeña sala con total y absoluta arrogancia.
— Yo soy la cara perfecta que los inversionistas quieren ver siempre.
— El mundo necesita líderes carismáticos y fuertes como yo.
— No necesita ratones de biblioteca asustadizos y débiles como tú.
Tomé el cheque de sus manos sin decir una sola palabra.
Fingí aceptar mi derrota mirando hacia el piso de madera.
— Sabía que serías un chico muy razonable el día de hoy.
Diego palmeó mi hombro derecho con una falsa camaradería repugnante.
— El lanzamiento de la inteligencia artificial es mañana por la mañana.
— Verás mi hermoso rostro en todas las noticias del país.
Caminó hacia la puerta y salió de mi oscuro departamento.
Lo vi subir a su auto deportivo desde mi pequeña ventana.
Él se sentía intocable y completamente poderoso en este momento.
Creía que había ganado esta guerra sin problemas ni resistencia.
Entonces ocurrió algo verdaderamente imposible para su pequeño y arrogante cerebro.
Él no sabía que mi algoritmo tenía un secreto muy oscuro.
Una pequeña sorpresa digital que diseñé hace varias semanas atrás.
Yo siempre supe que Diego era un maldito avaro sin escrúpulos.
Sospechaba que intentaría robar mi proyecto final para él solo.
No sabía lo de mi hermano hasta el día de hoy.
Pero había preparado una trampa por pura precaución profesional preventiva.
Regresé a mi computadora con una sonrisa increíblemente fría y calculadora.
La venganza perfecta estaba a punto de ejecutarse sin piedad.
Pasé toda la madrugada modificando el código de mi virus.
Integré el video de mi hermano en la secuencia de ataque.
El sol de la mañana iluminó mi ventana anunciando el final.
Mañana el mundo entero conocería al verdadero y monstruoso Diego Montes.
PARTE 3
La mañana del gran evento finalmente llegó a la ciudad.
La enorme Expo Guadalajara estaba llena de periodistas muy importantes.
Cientos de inversionistas internacionales caminaban por los elegantes pasillos alfombrados.
Había pantallas gigantes instaladas por todo el recinto de exposiciones.
El logo de NovaTech brillaba en colores azules muy intensos.
Yo entré al evento usando una identificación falsa de mantenimiento.
Llevaba una sudadera negra y una gorra oscura muy discreta.
Me mezclé fácilmente entre los técnicos de iluminación del lugar.
Caminé hacia la cabina de control del escenario principal rápidamente.
Nadie notó mi presencia en la zona restringida para el personal.
Conecté mi pequeña computadora portátil a la red interna del evento.
Diego estaba parado justo en el centro del gran escenario.
Llevaba un micrófono de diadema muy moderno y casi invisible.
La enorme multitud aplaudía cada una de sus palabras vacías.
— Hoy revolucionaremos el mundo de la medicina moderna para siempre.
Su voz resonaba fuertemente en las enormes bocinas del lugar.
— Este algoritmo perfecto es el resultado exclusivo de mi gran genio.
Escucharlo tomar todo el crédito me revolvió el estómago violentamente.
Pero mantuve la calma frente a mi teclado iluminado de colores.
Mi venganza absoluta estaba a unos pocos segundos de distancia.
Diego sacó su tableta para iniciar la demostración médica en vivo.
— Observen el poder infinito de mi nueva inteligencia artificial hoy.
Él presionó el botón de inicio verde en su pantalla táctil.
La pantalla gigante detrás de él se encendió de forma brillante.
El logo del proyecto médico apareció por un breve y tenso segundo.
Diego sonreía esperando los fuertes aplausos de todos los presentes.
Solo una línea de código destruyó su mundo por completo.
Yo había programado un bucle infinito en el núcleo del sistema.
Una pequeña bomba de tiempo digital totalmente imposible de detectar.
Al presionar el botón de inicio el algoritmo mutaba agresivamente.
En lugar de cargar la base de datos de pacientes médicos.
El programa extrajo los archivos ocultos de mi llave metálica.
La pantalla gigante parpadeó y cambió a color negro absoluto.
Un murmullo de gran confusión recorrió todo el enorme auditorio.
Diego miró su tableta con una evidente y creciente desesperación.
— Es solo un pequeño problema técnico de conexión a internet.
Pero la pantalla gigante no estaba fallando en lo absoluto.
El rostro pálido de mi hermano Leo apareció gigante ahí.
El video de su confesión comenzó a reproducirse muy rápidamente.
— Si alguien está viendo esto es porque Diego me traicionó.
La voz de mi hermano llenó toda la Expo Guadalajara inmediatamente.
Los periodistas empezaron a grabar con sus celulares de forma frenética.
El rostro de Diego perdió todo su color natural al instante.
— ¡Apaguen esa maldita pantalla ahora mismo pedazos de idiotas!
Gritó por el micrófono perdiendo toda su compostura y elegancia.
Corrió hacia los cables intentando desconectar el sistema principal manualmente.
Pero mi virus bloqueó todos los controles de acceso del recinto.
El video de Leo continuó exponiendo toda la asquerosa verdad.
— Diego robó las patentes originales de mis primeros grandes algoritmos.
La multitud guardaba un silencio absoluto y verdaderamente muy tenso.
Los grandes inversionistas se miraban entre ellos bastante asustados y confundidos.
Terminó el emotivo video y el algoritmo hizo su segundo movimiento.
La pantalla comenzó a mostrar correos electrónicos personales de Diego.
Eran mensajes donde él ordenaba sabotear los frenos del auto.
Mensajes enviados a un mecánico corrupto de la ciudad de Monterrey.
También aparecieron las transferencias bancarias exactas de esos pagos sucios.
Las pruebas innegables de su asesinato estaban frente a todos.
Diego cayó de rodillas en el centro del escenario muy tembloroso.
Tiró el costoso micrófono al piso con un sonido bastante sordo.
Sabía perfectamente que su vida perfecta había terminado para siempre.
Yo salí de la cabina de control de forma muy lenta.
Caminé por el pasillo central directamente hacia el gran escenario.
Me quité la gorra oscura para que él pudiera verme bien.
Diego levantó la vista y nuestros ojos chocaron con mucha fuerza.
Su mirada cobarde estaba llena de un terror absolutamente paralizante.
— ¡Tú hiciste esto maldito infeliz hijo de perra!
Gritó señalándome con un dedo tembloroso y lleno de pánico.
— Todo terminó para ti el día de hoy maldito asesino.
Respondí con una voz lo suficientemente alta para ser escuchado.
— Esto es por la memoria de mi hermano y por mí.
Las fuertes sirenas de la policía resonaron fuera del recinto ferial.
Varios inversionistas horrorizados habían llamado a las autoridades locales rápidamente.
Cuatro oficiales de policía armados entraron corriendo al gran auditorio.
Subieron al escenario principal sin dudar un solo segundo hoy.
Tomaron a Diego por los brazos con muchísima fuerza y violencia.
Le pusieron unas esposas metálicas muy apretadas en las muñecas.
— Tiene derecho a guardar absoluto silencio señor director general.
Dijo un policía mientras lo empujaba hacia la salida de emergencia.
Los brillantes flashes de las cámaras cegaban a mi ex jefe.
El falso imperio de NovaTech se derrumbó en apenas diez minutos.
Los grandes inversionistas retiraron todo su dinero de forma casi inmediata.
Las acciones de la empresa cayeron a cero absoluto esa mañana.
Yo caminé hacia la salida principal del gran edificio de cristal.
El aire de la ciudad de Guadalajara se sentía más limpio.
La verdadera justicia finalmente había alcanzado a ese miserable y cruel asesino.
Mi querido hermano mayor por fin podría descansar en paz total.
Yo recuperé todas mis patentes gracias a los registros ocultos revelados.
Empezaría mi propia empresa de inteligencia artificial desde cero absoluto.
Nunca más dejaría que alguien robara mi luz tan brillante.
La verdad siempre encuentra la forma de salir entera y triunfante.