Código fuente malicioso

Código fuente malicioso

Todos los directivos giraron la cabeza para mirarme muy feo.

Arturo dejó de hablar y me fulminó con la mirada.

— Siéntate de inmediato en tu lugar asignado — ordenó mi jefe.

Yo caminé dos pasos firmes hacia el frente del proyector.

— Ese proyecto informático me pertenece a mí sola — declaré firme.

El vicepresidente frunció el ceño con muchísima confusión evidente.

Valeria soltó una risa muy fingida y bastante aguda.

— Estás delirando por la falta de sueño profundo — dijo ella burlándose.

Yo negué con la cabeza mirando a los grandes ejecutivos.

— Tengo las verdaderas pruebas del robo aquí mismo — dije segura.

Metí la mano a mi bolsillo para sacar mi memoria.

Pero Arturo me interrumpió dando un golpe en la mesa.

Él sacó una carpeta amarilla de su portafolio negro.

La lanzó sobre la mesa frente al gran vicepresidente.

— Esta simple practicante es una peligrosa espía industrial — gritó Arturo.

La sangre se me congeló por completo al escucharlo hablar.

Yo no esperaba este ataque tan sucio y tan directo.

El vicepresidente abrió la carpeta amarilla con muchísima prisa.

Adentro había cientos de hojas con registros de red falsos.

Eran supuestos correos enviados desde mi vieja computadora personal.

Los destinatarios eran directivos de nuestra competencia más grande.

Alguien fabricó pruebas falsas durante el robo de la madrugada.

Tres minutos después mi horrible pesadilla empeoró todavía muchísimo más.

— ¿Qué significa toda esta terrible basura falsa? — pregunté muy alterada.

— Ibas a vender nuestro código nuevo hoy mismo — respondió Valeria cínicamente.

— Ustedes entraron a mi computadora anoche a robar — grité desesperada.

Arturo miró a los guardias que custodiaban la puerta principal.

Él les hizo una señal rápida con la mano izquierda.

Los dos hombres corpulentos caminaron rápidamente hacia mi lugar.

Yo traté de acercarme al vicepresidente para poder explicarle todo.

Pero los guardias me sujetaron fuerte de ambos brazos.

El dolor agudo en mis hombros fue muy real e intenso.

— Estás despedida de esta empresa ahora mismo — sentenció Arturo feliz.

Los demás empleados murmuraban cosas horribles sobre mi persona.

Me llamaban vil traidora frente a toda la junta directiva.

El vicepresidente me miró con una profunda decepción muy clara.

Él ordenó que me sacaran del edificio a la fuerza.

Yo no derramé ni una sola lágrima de dolor ahí.

La tristeza profunda se transformó en una furia muy calculada.

Con un fuerte movimiento me solté de los enormes guardias.

Me arranqué el gafete de plástico de mi blusa blanca.

Lo partí por la mitad con mis propias manos desnudas.

Tiré los pedazos de plástico al bote de basura gris.

— Se van a arrepentir de esta gran estupidez — aseguré mirándolos fijo.

Di media vuelta y salí caminando con la frente alta.

Los guardias me siguieron de cerca por el gran pasillo.

Me escoltaron hasta las puertas de cristal del gran lobby.

Yo estaba completamente equivocada sobre el verdadero enemigo del corporativo.

El lobby estaba lleno de reporteros con grandes cámaras brillantes.

Había un caos tremendo en la enorme recepción del edificio.

Las pantallas gigantes de noticias mostraban un gran moño negro.

Los guardias me soltaron al ver el gran alboroto mediático.

Me quedé parada junto a una maceta muy grande.

Miré la pantalla central con un fuerte nudo en la garganta.

El titular de noticias parpadeaba en color rojo muy brillante.

El dueño absoluto de InnovaTech falleció por un infarto masivo.

Mi amado padre había muerto hace apenas unas dos horas.

El mundo entero se detuvo a mi alrededor repentinamente hoy.

Las piernas me fallaron y tuve que apoyarme muy rápido.

Mi respiración se cortó al ver la hermosa fotografía familiar.

Él estaba muy sano cuando hablamos ayer por la tarde.

Yo no podía asimilar esta noticia tan terrible hoy mismo.

Saqué mi celular negro con las manos temblando de frío.

Tenía cincuenta llamadas perdidas de nuestro abogado familiar personal.

Pero antes de devolver la llamada vi algo realmente escalofriante.

Mateo caminaba por el lobby rodeado de muchos guardaespaldas grandes.

Él era mi medio hermano y el vicepresidente inactivo general.

Mateo siempre envidió el inmenso amor que mi padre me daba.

Él vestía un traje negro impecable y caminaba muy rápido.

Se detuvo justo frente a las puertas del ascensor principal.

Arturo bajó por ese mismo elevador unos segundos después.

Él corrió hacia Mateo con una sonrisa muy siniestra.

Nunca imaginé quién estaba moviendo todos los hilos hoy realmente.

Me escondí detrás de la enorme planta de plástico verde.

Pude escuchar su conversación gracias a la muy buena acústica.

— Ya despedí a la maldita pasante entrometida — susurró Arturo feliz.

— Excelente trabajo con las pruebas falsas de red — respondió Mateo riendo.

Mi propio hermano había orquestado todo este teatro asqueroso.

Él sabía perfectamente que yo estaba infiltrada ahí dentro trabajando.

Mateo mandó fabricar esas pruebas para manchar mi expediente limpio.

Con un despido por robo yo perdería mi gran herencia.

Las reglas del testamento de mi padre eran sumamente estrictas.

Ningún criminal convicto podía liderar esta gran empresa tecnológica nunca.

Mateo planeó esto para quedarse con todo el control absoluto.

Arturo y Valeria solo eran unos simples peones bastante baratos.

El dolor por mi padre se convirtió en sed de justicia.

Mateo me arrebató la única oportunidad de despedirme de él.

Él iba a pagar cada lágrima con sangre corporativa muy cara.

Salí del edificio corriendo por la puerta trasera de emergencias.

Crucé la gran avenida esquivando los autos a toda velocidad.

El gran corporativo de NexaCorp estaba justo en la otra acera.

Ellos eran nuestros máximos rivales en toda la industria tecnológica.

Entré a su enorme recepción empapada por la fuerte lluvia.

Exigí hablar con el dueño de la empresa inmediatamente hoy.

El recepcionista intentó llamar a seguridad para sacarme muy pronto.

Pero yo grité una frase técnica secreta que lo detuvo.

Dije la contraseña maestra de los servidores principales de InnovaTech.

Tres minutos después estaba sentada en la oficina del gran director.

El director de NexaCorp me escuchó con muchísima atención seria.

Le expliqué que tenía acceso total a la competencia directa.

Le ofrecí el algoritmo más avanzado de todo el país.

Él aceptó mi propuesta sin hacer demasiadas preguntas tontas ahí.

Me asignó una oficina privada con fibra óptica muy directa.

Me senté frente a tres monitores gigantes de última generación.

Mis dedos volaron sobre el teclado mecánico muy iluminado.

Yo había anticipado un posible robo de mi gran proyecto.

Por eso programé un seguro de vida informático muy agresivo.

El algoritmo que Valeria robó estaba totalmente incompleto hoy mismo.

Esa memoria rosa contenía una letal bomba de tiempo digital.

Tenía un código malicioso escondido en las líneas de programación principales.

Si alguien ejecutaba ese archivo el virus despertaría muy rápido.

Mateo anunció una gran rueda de prensa esa misma tarde.

Él iba a presentar mi proyecto como suyo en la televisión.

Yo veía la transmisión nacional en vivo desde mi oscura guarida.

Mateo estaba parado frente al micrófono con muchísima arrogancia.

Arturo y Valeria aplaudían sentados en la primera fila VIP.

Mateo prometió una nueva y gran era de seguridad bancaria nacional.

Él presionó la tecla enter en su gran computadora portátil.

Ese fue el error informático más grande de toda su vida.

Yo presioné el botón de ejecutar en mi propio teclado.

Mi señal viajó por la red externa hasta los servidores centrales.

El virus escondido despertó y devoró los cortafuegos principales rápidamente.

Entonces ocurrió algo sumamente hermoso y terrible al mismo tiempo.

Las pantallas gigantes de la conferencia se volvieron totalmente rojas.

Una gran sirena de alerta máxima sonó por todo el edificio.

El código malicioso empezó a borrar las bases de datos lentamente.

La transmisión nacional mostró el enorme caos en tiempo real.

Los directivos corrían muy aterrados por toda la gran sala.

Mateo golpeaba el monitor encendido con sus puños muy desesperado.

Las acciones de InnovaTech se desplomaron en muy pocos segundos.

Los bancos cancelaron sus contratos millonarios por el gran miedo.

Arturo intentaba apagar los servidores jalando los cables muy gruesos.

Pero el potente virus ya había cifrado toda la información valiosa.

La empresa de mi padre quedó totalmente inutilizable hoy mismo.

El gran imperio de Mateo fue destruido antes de poder comenzar.

La gran pantalla del auditorio cambió para mostrar un último mensaje.

Eran unas letras blancas inmensas sobre un fondo muy oscuro.

— Este gran fraude es cortesía de Mateo y sus cómplices.

Las grandes cámaras de televisión enfocaron el mensaje para todos.

La policía cibernética interrumpió la conferencia rompiendo la gran puerta.

Llevaban una orden de aprehensión oficial por fraude corporativo masivo.

Los fuertes agentes esposaron a Mateo frente a los asustados reporteros.

Arturo lloraba como un niño chiquito pidiendo clemencia al aire.

Valeria gritaba fuerte que ella solo seguía órdenes del gran jefe.

Los tres fueron arrastrados rápidamente hacia las patrullas policiales
brillantes.

Su gran ambición desmedida fue su propia sentencia de muerte corporativa.

El gran karma corporativo les cobró cada lágrima que yo derramé.

Yo miré la ciudad entera desde mi nueva y alta ventana.

Levanté mi rica taza de café caliente hacia el cielo nublado.

Había limpiado la gran basura de la empresa por fin.

Papá estaría muy orgulloso de esta gran limpieza profunda hoy.

Ahora me tocaba reconstruir todo el imperio familiar desde cero.

El gran juego apenas comenzaba para la nueva dueña absoluta.

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