El Falso Prometido: De Rivales a Enamorados

El Falso Prometido: De Rivales a Enamorados

El día de la boda finalmente había llegado.

La hacienda estaba decorada con miles de flores.

Camila lucía un vestido verde esmeralda muy ajustado.

El maquillaje resaltaba sus grandes ojos color café.

Su corazón estaba lleno de dudas y dolor.

La foto de esa mujer la atormentaba constantemente.

Alejandro la esperaba al pie de la escalera.

Llevaba un traje azul marino que gritaba perfección.

Cuando la vio bajar perdió el aliento totalmente.

Sus ojos oscuros devoraron cada centímetro de ella.

"Estás verdaderamente preciosa esta noche, mi reina hermosa".

Él susurró besando su mano con mucha devoción.

Camila forzó una sonrisa sintiendo ganas de llorar.

"Gracias, tú también te ves muy bien hoy".

La ceremonia fue emotiva y llena de lágrimas.

Durante la gran fiesta bebieron mucho tequila caro.

La música invitaba a todos a bailar juntos.

Alejandro la jaló hacia la pista de baile.

Una balada romántica sonaba por las grandes bocinas.

Él rodeó su cintura atrayéndola hacia su pecho.

Camila apoyó sus manos en sus hombros anchos.

Bailaron muy pegados bajo las luces de colores.

El calor entre ellos era imposible de ignorar.

Alejandro hundió su rostro en el cuello femenino.

Respiró el perfume dulce cerrando los ojos fuertemente.

"No quiero que esta mentira se acabe nunca".

Él susurró dejando un beso en su piel.

Camila sintió que sus rodillas perdían la fuerza.

Pero el recuerdo de la fotografía regresó cruelmente.

Ella empujó su pecho rompiendo el abrazo íntimo.

"No sigas actuando cuando nadie nos está mirando".

Camila caminó rápidamente hacia los oscuros jardines traseros.

Necesitaba aire fresco para calmar su llanto inminente.

Las lágrimas rodaron por sus mejillas muy calientes.

Alejandro corrió tras ella luciendo muy desesperado.

"¿Qué diablos te pasa de repente, mi amor?".

Él la alcanzó tomando su brazo con suavidad.

Camila volteó enfrentándolo con una rabia muy profunda.

"Yo vi la fotografía en tu estúpido saco".

Ella gritó soltando todo el dolor acumulado hoy.

"Sé que tienes una novia secreta escondida lejos".

Alejandro soltó su brazo pareciendo muy confundido ahora.

"No juegues conmigo por lástima a mi situación".

Camila lloraba sin poder detener las amargas lágrimas.

"¿De qué maldita fotografía me estás hablando, Camila?".

Él buscó en los bolsillos de su traje.

Sacó el pedazo de papel arrugado y viejo.

Alejandro miró la foto soltando una pequeña carcajada.

Camila sintió una indignación enorme ante su burla.

"Esta mujer es mi hermana menor que falleció".

La confesión cayó como un balde de hielo.

Camila abrió la boca sin saber qué decir.

La vergüenza la cubrió de los pies a la cabeza.

"Ella murió hace cinco largos y tristes años".

La voz de Alejandro se quebró por primera vez.

"Llevo su foto como un amuleto de suerte".

Camila cubrió su rostro con ambas manos temblorosas.

"Soy una estúpida, perdóname por favor, lo siento".

Alejandro acortó la distancia abrazándola con mucha fuerza.

Acarició su espalda intentando calmar su llanto desesperado.

"Yo nunca te ayudaría por lástima, pequeña tonta".

Él levantó su barbilla obligándola a mirarlo fijamente.

"Te he amado desde el primer puto día".

La declaración rompió todas las barreras del universo.

Camila dejó de respirar ante esas palabras mágicas.

"Fui frío contigo porque tenía miedo de perderte".

Él acarició sus labios con su dedo pulgar.

"Inventé este viaje solo para estar cerca tuyo".

Camila sintió que su corazón explotaba de felicidad.

"Yo también me enamoré perdidamente de ti, Alejandro".

Ella confesó sus sentimientos con una valentía nueva.

Él sonrió con una alegría pura y sincera.

Alejandro tomó su rostro con ambas manos grandes.

Atrapó sus labios en un beso salvaje y apasionado.

El sabor de las lágrimas se mezcló con deseo.

Camila enredó sus brazos en su cuello fuerte.

Correspondía el beso con la misma intensidad ardiente.

Sus cuerpos se pegaron buscando más calor humano.

El odio de la oficina quedó totalmente olvidado.

La mentira se había convertido en amor verdadero.

Regresaron a la gran fiesta tomados de la mano.

Daniel los miraba con muchísima envidia desde lejos.

Pero a Camila ya no le importaba nada.

Tenía al hombre perfecto caminando a su lado.

El viaje falso unió sus almas para siempre.

La vida en Nueva York sería totalmente diferente.

Su historia de amor apenas comenzaba a escribirse.

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