El Precio de la Venganza

El Precio de la Venganza

La sala de juntas estaba llena de ejecutivos.

Valeria presidía la reunión con una gran sonrisa.

Los reportes financieros mostraban números muy positivos hoy.

Rodrigo Salazar estaba sentado a su lado derecho.

El ambiente era de celebración y mucho optimismo.

De repente las puertas dobles se abrieron violentamente.

Emiliano Montes de Oca entró con paso firme.

Varios abogados con trajes oscuros caminaban detrás de él.

Valeria se levantó de su silla muy sorprendida.

"Mi amor, ¿qué haces tú aquí tan temprano?".

Las palabras de Valeria resonaron en la sala.

Los ejecutivos murmuraban ante esa extraña revelación romántica.

Emiliano la miró con un hielo absoluto ahora.

No había ningún rastro del hombre tan dulce.

"Vengo a tomar posesión de todas mis propiedades".

Su voz sonó como un verdadero látigo cruel.

Valeria frunció el ceño sin entender la situación.

"¿De qué propiedades estás hablando en este momento?".

Rodrigo Salazar se levantó acomodando su propia corbata.

El amigo de la infancia sonrió con malicia.

"Las empresas Garza ahora pertenecen al señor Montes".

Valeria sintió que el suelo desaparecía por completo.

Miró a Rodrigo buscando una explicación muy lógica.

"Fírmaste contratos cediendo las acciones por deudas nuevas".

El traidor explicó el engaño con mucho cinismo.

Los documentos que ella firmó eran una trampa.

Todo estaba orquestado para arruinarla de forma legal.

Valeria giró su rostro pálido hacia su amante.

"Dime que esto es una pesadilla de mal gusto".

Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

Emiliano caminó hasta quedar frente a la mesa.

"Es la cruda realidad de los negocios, Valeria".

"Construí tu castillo para poder derrumbarlo yo mismo".

La crueldad en sus palabras cortó como navaja.

"Todo este tiempo fue una maldita obra teatral".

"Fingí ser dulce para ganar tu absoluta confianza".

"Quería verte en la cima para empujarte fuerte".

Valeria llevó sus manos temblorosas hacia su rostro.

El dolor en su pecho era realmente insoportable.

Le faltaba el aire para poder respirar bien.

"Me entregué a ti con todo mi corazón".

Ella susurró con la voz rota por llorar.

Emiliano apretó la mandíbula ocultando su propio sufrimiento.

Verla destruida no le causaba ninguna paz interna.

El veneno de la venganza quemaba sus entrañas.

"Solo fuiste un peón para vengar a mi padre".

Los guardias de seguridad entraron a la sala.

"Saquen a esta mujer de mi nuevo edificio".

Emiliano dio la orden dando la media vuelta.

Valeria fue escoltada fuera del lugar con empujones.

La lluvia de la tarde comenzó a caer.

Ella caminaba por las calles mojadas sin rumbo.

Lo había perdido absolutamente todo en unas horas.

Su empresa, su dinero, su amigo y su amor.

El vacío en su alma era demasiado inmenso.

Llegó al edificio de Emiliano al caer la noche.

Burlo la seguridad subiendo por las escaleras de emergencia.

Llegó hasta la azotea del altísimo rascacielos lujoso.

El viento soplaba con una fuerza muy brutal.

La ciudad de México brillaba muy lejos abajo.

Marcó el número de Emiliano desde su celular.

Él contestó casi al primer tono de llamada.

"Estoy en la azotea de tu maldito edificio".

Su voz sonaba vacía y carente de emociones.

Emiliano sintió un pánico irracional congelando su sangre.

Corrió hacia los elevadores empujando a varios empleados.

Subió al último piso con el corazón desbocado.

Abrió la puerta de metal hacia la azotea.

Valeria estaba de pie en el borde angosto.

El aire alborotaba su ropa y su cabello.

"¡Aléjate de la orilla ahora mismo por favor!".

Emiliano gritó desesperado acercándose con mucho cuidado real.

Ella giró su rostro bañado en lágrimas amargas.

"Solo quiero hacerte una última pregunta muy sincera".

"¿Me amaste aunque sea por un solo instante?".

Los ojos de Valeria buscaban una mínima esperanza.

Emiliano quería gritar que la amaba con locura.

Quería abrazarla y pedirle perdón por tanto daño.

Pero su maldito orgullo dictó una respuesta cruel.

"Nunca sentí absolutamente nada por ti en realidad".

La mentira salió de sus labios muy fría.

Valeria cerró los ojos aceptando su triste destino.

Una sonrisa rota apareció en su rostro pálido.

"Entonces cobraré la deuda de sangre con sangre".

Ella extendió sus brazos como alas muy cansadas.

"¡No lo hagas Valeria por el amor de Dios!".

Emiliano corrió hacia ella con las manos extendidas.

Los pies descalzos de la chica perdieron apoyo.

Su cuerpo cayó hacia el profundo abismo oscuro.

Emiliano llegó al borde gritando con dolor desgarrador.

Vio el cuerpo desaparecer en la negra inmensidad.

Un golpe seco resonó calles muy abajo después.

El empresario cayó de rodillas sobre el concreto.

Lloró con unos alaridos que desgarraban la noche.

Se aferró a la orilla golpeando su cabeza.

Había matado a la única mujer que amaba.

Las sirenas de ambulancia comenzaron a sonar lejos.

La lluvia lavaba la sangre en el asfalto.

El karma cobró la factura más cara posible.

Emiliano Montes viviría rodeado de millones y poder.

Pero su alma estaría condenada a sufrir eternamente.

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